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El color y la moda están directamente relacionados, ambos expresan creatividad y pueden influenciar en la manera en que percibimos el mundo, las cosas, a los demás y a nosotros mismos. Es por esta razón que comparto en el siguiente párrafo dos definiciones fundamentales en la interpretación del tema de este artículo, que son: la psicología del color y la psicología de la moda, sin entrar de lleno en ambas materias.
La psicología del color estudia la manera en cómo percibimos los colores y cómo ellos pueden influenciar en nuestro estado de ánimo, comportamiento y emociones. Por otro lado, la psicología de la moda se centra en comprender por qué las personas visten lo que visten y los efectos que su ropa tiene en sus propios pensamientos y emociones.
¿Qué significa «vestirse de dopamina»?
“Vestirse de dopamina”, que en inglés se conoce como «dopamine dressing» se refiere a la práctica de elegir prendas que nos hagan sentir bien, desencadenando así la liberación de dopamina que es un neurotransmisor presente en el cerebro humano, asociado con sentimientos de felicidad y placer. Este concepto, creado por la profesora y psicóloga de moda Karen Pine, quien aplica teorías y conocimientos psicológicos a la moda, enfatiza la conexión psicológica entre la ropa y los estados emocionales. Lo que quiere decir que la manera en que nos vestimos puede reflejar nuestro estado emocional. No se trata de qué colores están de moda, sino de qué colores nos generan la mayor emoción positiva, ya que este estilo de vestimenta tiene una función similar a la de la dopamina.
En resumen, “vestirse de dopamina” consiste en usar lo que nos hace sentir bien, ya sea por el color, la textura o el estilo. En otras palabras, vestirnos para sentirnos bien y felices. Y como dice Joa Folch, periodista, comunicadora y creadora de contenido en TikTok (a quien sigo porque me encanta su contenido), “vestirnos de dopamina para hacer feliz a nuestra niña interior”. Esta manera de vestirse es algo estrictamente personal, cada uno elige las combinaciones o piezas que le hacen sentir a gusto. Y aunque pueda parecer una tendencia, no lo es. Tampoco es una moda pasajera. Mas bien es un acto intencional de amor propio y autocuidado. Aquí no existen reglas o códigos de vestimenta específicos, ni se busca la aprobación de los demás. Al elegir conscientemente prendas que mejoran nuestro estado de ánimo, podemos contribuir positivamente a nuestro bienestar emocional y la percepción de nosotros mismos.
¿Cuáles son sus principales características?
Combinaciones de colores brillantes que provoquen emociones positivas. Texturas, estampados y materiales que proporcionen un efecto de bienestar, telas que se sientan acogedoras. Detalles personales que tengan un significado emocional, como, por ejemplo, una joya u objeto heredado, además de ropa y accesorios vinculados a recuerdos placenteros.
¿Quiénes pueden abrazar este estilo?
Quizás estén pensando que es un estilo solamente para chicas jóvenes. Pues les tengo una buena noticia, y es que no hay una edad específica para adoptar esta manera de vestir, personas de todas las edades pueden ajustarlo a su gusto.
Conclusión
Para “vestirse de dopamina” no necesitamos desechar la ropa que ya tenemos o salir corriendo a comprar piezas de todos los colores, sin antes revisar el armario y ver qué piezas y colores nos motivan o nos provocan sentimientos de felicidad. Tampoco tenemos que vestirnos de pies a cabeza con todos los colores que encontremos a menos que amemos el maximalismo y sepamos de antemano combinarlos entre si. Es esencial que probemos y veamos qué emoción nos genera cada uno. Si te gusta este estilo, pero tienes duda de como implementarlo, puedes empezar poco a poco combinando colores neutros con otros más fuertes. Igualmente, puedes comenzar a introducir algunos colores por medio de los accesorios, que es lo mas recomendado.
Combinaciones de color con tonalidades neutras
No menos importante son las combinaciones de estampados. Esta es la parte que quizás se haga más difícil, pero por algo se empieza, solo necesitamos un espejo y mucha creatividad. Debemos tener presente que no existen reglas específicas, podemos usar los colores que nos gusten, no importa la época del año y mucho menos las tendencias que dictan las grandes casas de modas cada temporada. Somos nosotros quienes establecemos nuestro estilo único, nuestra manera de vestir. El mejor consejo que puedo dar, no trates de copiar a alguien más, se tú misma. Puedes observar e inspirarte de otras personas, ahora bien, lo que sea que veas que te guste, adáptalo a tu propio estilo. Recuerda que lo más importante es que te sientas a gusto, segura y empoderada, pero, sobre todo, feliz.
Combinaciones con estampados
Como todo en esta vida, el «dopamine dressing» también tiene sus limitaciones. Por más que sea una experiencia edificante, no es una cura absoluta para las emociones negativas. La satisfacción que da vestirse a gusto y verse bien, no reemplaza la terapia o intervenciones necesarias de un profesional de la salud mental, como por ejemplo en el caso de una depresión. Por otro lado, este estilo no está bien visto o aceptado de acuerdo al código de vestimenta de muchas empresas. Y aunque algunas culturas se destacan por utilizar variedad de colores en sus atuendos, no es así en otras que son más conservadoras.
Por último, el “vestirse de dopamina” puede ser visto por algunos como una necesidad de tener que comprarse artículos nuevos constantemente para sentirse bien. Hay dos cosas que debemos entender. La primera es aprender a combinar lo que ya tenemos en nuestro armario. La segunda es comprar lo que verdaderamente necesitamos. En estos últimos años donde muchas personas han aprendido a comprar de manera consciente, y el adquirir artículos de segunda mano ha tomado mucho auge, el vestirse de dopamina también puede ser una forma intencional de ayudar a salvar el medioambiente.
Comparto arriba algunas imágenes que pueden servir de inspiración. Así que, libera tu dopamina, vístete de amor propio y sal a brillar.
Por Gloria Teresa Torres Asesora de Imagen y Estilo
¿Cómo se sana un corazón herido? ¿Alguien lo entiende?, porque yo no. Lo que sí sé es que, las heridas sanan, el corazón perdona y con el paso de los días, todo comienza a fluir.
Y aunque la mente no olvida, de una manera instantánea y pese a que aún esa herida duela, la vida en un segundo te vuelve a sonreír.
Si te perdiste en el camino hacia tu propósito, déjame decirte que, aunque no hay vuelta atrás al camino viejo, debes continuar caminando, trazando un sendero nuevo. Da vuelta a la página y escribe una nueva historia, porque ya no eres la misma persona que eras antes. Nadie remienda un vestido viejo con un paño nuevo, ni tampoco echa vino nuevo en odres viejos*. Recuerda que, el camino se hace andando, que tú haces tu propio camino y que tú eres el único responsable de reescribir tu propia historia. Y jamás olvides, que nunca es tarde para recomenzar, para reintentar, para recuperar sueños y, sobre todo, para encontrar o rescatar tu propósito de vida.
¿Recuerdan ustedes el comercial de L’Oréal Paris en la década de los 70’s, en el cual se anunciaba el tinte de cabello para mujeres “Preference de L’Oréal” y que al final decía: “Porque yo me lo merezco”?(1) Si recuerdas la icónica frase, la cual porta un mensaje imperecedero de empoderamiento femenino, igualmente si aún no habías nacido para esa época, aquí te contaré sobre la mujer detrás de la campaña publicitaria.
Ilon Specht nacida en 1943, fue una redactora publicitaria estadounidense que rompió el techo de cristal de la industria publicitaria dominada por los hombres. Ilon, que abandonó la universidad en California, prosperó en el mundo de la publicidad y realizó una importante contribución al compromiso de L’Oréal Paris de empoderar a todas las mujeres. En 1971, mientras trabajaba en la agencia de publicidad McCann, Ilon Specht creó una frase que se convertiría en algo más que un eslogan: “Porque yo lo valgo”(2). Este mensaje se convirtió en un grito de guerra para el movimiento de emancipación de las mujeres y fue la primera en la publicidad en defender la confianza en sí mismas de las mujeres, inspirando a mujeres de todas las edades y orígenes a abrazar su belleza y afirmar su valor. Esas cuatro palabras han dado forma a la misión diaria de L’Oréal Paris durante más de cincuenta años y han revolucionado el mundo de la publicidad para siempre.
Sobre el documental “The Final Copy of Ilon Specht“
Este documental es un íntimo relato en el lecho de muerte de la genia publicitaria anónima que acuñó el icónico eslogan ‘Porque yo lo valgo’ de L’Oréal Paris en 1971, un manifiesto feminista de cuatro palabras que, contra todo pronóstico, cambió la publicidad para siempre. Un homenaje a Ilon Specht, la mujer y redactora de la agencia McCann que desafió con valentía las normas de su tiempo, atreviéndose a ir creativamente donde ninguna empresa de belleza o publicista había ido antes, de la mano del director Ben Proudfoot, dos veces ganador del Oscar.
Desde sus inicios en el mundo de la publicidad, hasta los obstáculos que tuvo que enfrentar como mujer en la industria y su incansable lucha por el empoderamiento de las mujeres, Ilon Specht, que falleció en abril de 2024, ofrece un emotivo discurso final en este breve documental lleno de fuerza. Hoy, su visión y su legado siguen inspirando a generaciones de creativos en McCann y defendiendo el espíritu de L’Oréal Paris al empoderar a las mujeres de todo el mundo para que crean en su valor. La brillantez de Ilon Specht no solo sentó las bases de la misión de L’Oréal Paris, sino que también desencadenó un movimiento global que inspiró a las mujeres a establecer sus propios estándares de belleza. Como el texto publicitario de mayor duración de la historia (y traducido a 40 idiomas), la línea ahora es sinónimo de la marca de belleza número uno del mundo y continúa uniendo y motivando a las mujeres de todo el mundo.
El documental, que se estrenó en el Festival de Cine de Tribeca y ha sido reconocido en múltiples certámenes, pone el foco en la visión innovadora de Specht, su lucha en un mundo dominado por hombres y el impacto transformador de las palabras de la creadora, que falleció en abril de 2024, poco después de finalizar el documental.
Sobre el anuncio publicitario de la línea “Preference de L’Oréal
El comercial se hizo en su origen en el año 1973. Specht era redactora de publicidad en la agencia McCann-Erickson (hoy McCann) de Manhattan. L’Oréal estaba utilizando Preference, un producto relativamente nuevo, para desafiar el dominio del mercado de Nice ‘n Easy de Clairol. El equipo de la agencia tenía un mes para crear una campaña que sustituyera a una que había sido cancelada: “Estábamos sentados en una gran oficina y todos discutían sobre cómo debía ser el anuncio”, dijo Specht a Malcolm Gladwell, de The New Yorker, en 1999. “Querían hacer algo con una mujer sentada junto a una ventana y con el viento soplando a través de las cortinas. Ya sabes, uno de esos lugares falsos con grandes cortinas glamorosas. La mujer era un objeto completo. No creo que siquiera hablara. Simplemente no lo entendían”. “Ellos” eran los hombres que querían un anuncio tradicional, cuyas expectativas ella rechazó. Maldiciéndose a sí misma con rabia, escribió el anuncio en unos cinco minutos.
El comercial decía así: “Uso el tinte para el cabello más caro del mundo”, “Preference de L’Oréal. No es que me importe el dinero. Es que me importa mi cabello. No es solo el color. Espero un color fantástico. Lo que más me importa es cómo se siente mi cabello. Suave y sedoso, pero con cuerpo. Se siente bien en mi cuello. En realidad, no me importa gastar más en L’Oréal. Porque yo lo valgo”. La Sra. Specht recitó esas palabras de memoria cuando la entrevistaron para The New Yorker. Luego llegó al eslogan.
La primera persona que pronunció estas palabras en un anuncio fue Joanne Dusseau, modelo y actriz. Le siguieron, entre otras, Cybill Shepherd, Meredith Baxter, Kate Winslet, Andie MacDowell, Gwen Stefani y Beyoncé.
Conclusión
La frase «Porque yo lo valgo», adoptada por L’Oréal París, se ha convertido en un estandarte de la autoestima y la independencia femenina, un mensaje que ha acompañado a varias generaciones de mujeres en su camino hacia la autoafirmación y el reconocimiento de su propio valor.
Más allá de ser un simple eslogan publicitario, “Porque yo lo valgo” marcó un antes y un después en la publicidad, siendo el primer mensaje en la industria de la belleza que no hablaba del producto, sino de la mujer que lo utilizaba.
Esta innovación creativa supuso un punto de inflexión y abrió el camino para una nueva forma de comunicación en el sector, una en la que las mujeres no eran solo destinatarias pasivas de un producto, sino protagonistas activas de su propia narrativa.
Videos de YouTube donde pueden ver el anuncio original y otros videos relacionados con la historia de la icónica frase y su creadora. El primero es el video del documental:
Notas finales:
(1) Frase traducida al español que salía en los anuncios en Puerto Rico y en algunos países de América Latina.
Haz las paces con todas las mujeres que alguna vez fuiste…
Haz las paces con la mujer que una vez tuvo miedo, con la que no supo qué hacer, con la que esperó demasiado, con la que se precipitó.
Con la que se quedó en silencio cuando debió hablar, con la que gritó cuando debió callar.
Con la que confió y le fallaron, con la que quiso hacer las cosas bien y se equivocó.
Con la que fue valiente y con la que no se atrevió, con la que amó hasta romperse y con la que un día ya no sintió nada.
Con la que lo tenía todo y no lo supo ver, con la que perdió hasta lo que creía seguro, con la que triunfó y luego cayó, con la que cayó y luego se levantó.
Haz las paces con la que fue la villana en la historia de alguien más, con la que no supo defenderse, con la que aprendió demasiado tarde, con la que aún está aprendiendo.
Haz las paces con todas las mujeres que alguna vez fuiste…
Pon flores a sus pies. Ofréceles incienso, miel y perdón. Hónralas y dales tu silencio.
Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con los amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
Que aprendamos a decirnos «te quiero» sin que nos dé vergüenza.
Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho.
Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo!
Que nos dejemos de rollos, de chorradas, de hacer ver lo que no somos, que eso no sirve pa’ ná.
Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
Que cuando la vida nos cierre una ventana sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
Que las cosas nos lleven adonde sea, pero que nos vayan bien.
Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas… se reprogramen y entiendan que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo, buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
Que la vida sea siempre un sueño.
Y, en fin, que a la vida le demos calidad, porque belleza sobra.
“Pase lo que pase, mantente viva. No mueras antes de estar muerta. No te pierdas a ti misma, no pierdas la esperanza, no pierdas la dirección. Mantente viva, contigo misma, con cada célula de tu cuerpo, con cada fibra de tu piel. Mantente viva, aprende, estudia, piensa, lee, construye, inventa, crea, habla, escribe, sueña, diseña. Mantente viva, mantente viva dentro de ti, mantente viva también fuera, llénate de colores del mundo, llénate con paz, llénate en esperanza. Mantente viva de alegría. Sólo hay una cosa que no debes desperdiciar de la vida, y es la vida misma…”